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PRONUNCIAMIENTO DEL TRIBUNAL PENAL DEL PRIMER CIRCUITO JUDICIAL DE SAN JOSÉ POR LA NO REELECCIÓN DEL MAGISTRADO DON FERNANDO CRUZ CASTRO

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16 nov PRONUNCIAMIENTO DEL TRIBUNAL PENAL DEL PRIMER CIRCUITO JUDICIAL DE SAN JOSÉ POR LA NO REELECCIÓN DEL MAGISTRADO DON FERNANDO CRUZ CASTRO

El precedente histórico, nefasto y vergonzoso, sentado por 38 diputados de la asamblea legislativa, ha hecho temblar los cimientos del sistema democrático de nuestro país y del Poder Judicial en particular, integrado por todos los Jueces de la República, no porque constituya una “llamada de atención” dirigida a este Poder y en particular a la Sala Constitucional, “por haberse excedido en sus competencias”, dado que no hay duda de que estamos sometidos al control social y por ende a las críticas y cuestionamientos que nazcan del ejercicio propio de nuestra función, sino porque las consecuencias de una decisión de esta índole, necesariamente deberían estar justificadas en razones de peso y no utilizando una argumentación falaz, mezquina y burda; disfrazada de justicia “reivindicativa” y ejemplarizante”, que emana de un Poder de la República como lo es el Legislativo.
Con ello se ha pretendido asestar un golpe mortal al principio de independencia del juez, quién está sometido únicamente a la Constitución, al Derecho Internacional y Comunitario vigentes en Costa Rica y a la Ley, para solucionar los conflictos y no a los vaivenes políticos, intereses y devaneos de quienes pretenden con ello garantizarse pronunciamientos “alineados”, uniformados, dóciles, manoseados y conforme a los programas de gobernabilidad de los políticos de turno, como sucede en los regímenes dictatoriales y antidemocráticos del planeta.
Al meter las manos el Poder Legislativo, representado por esos 38 diputados, en el sistema judicial, surge la duda respecto a si el procedimiento que aplican en la selección de candidatos a magistrados, podría estar en un futuro permeado y contaminado de esa idea de uniformidad y rechazo a la disidencia, lo que eventualmente alejaría a personas valiosísimas que por ser libre pensadores e independientes prefieren renunciar a una magistratura, que someterse a la ordalía de la ignorancia y del irrespeto hacia la persona del juez, y por otra parte, solo cumplirían con ese perfil, los jueces sumisos y serviles, que están dispuestos a pagar ese alto precio con tal de alcanzar un nombramiento y que como el zapatero deben limitarse a pulir los zapatos de quienes los nombraron.
El discurso empleado por el vocero de los 38 diputados, justifica la medida disciplinaria tomada utilizando otro pretexto: que no se está cumpliendo con el principio de justicia pronta y cumplida, olvidando con ello, todos los esfuerzos y recursos destinados por el Poder Judicial para la implementación de la oralidad en las diversas materias, con la finalidad de agilizar la resolución de los casos, y en materia penal la creación de los tribunales de flagrancia, así como la implementación de un nuevo régimen de impugnación de las sentencias, todo lo cual desdice las infundadas manifestaciones en las que se traslada una responsabilidad que le compete al Poder Judicial a una única persona, sin que se le atribuya ninguna acción irregular o descalificante como magistrado. Pero lo que realmente produce indignación es la vileza con la que se afrenta a don Fernando Cruz que es y ha sido un ícono del juez, por sus atributos intelectuales, éticos y morales, que ha entregado al Poder Judicial lo mejor de él, como profesional y como ser humano y que orgullosamente para nosotros se desempeñó como juez dilecto del tribunal de este circuito, a quien extendemos nuestro afecto y solidaridad inquebrantable, en espera de que sea restituido sin tardanza a sus funciones. Esperamos que esta intromisión deshonrosa de las manos en el sistema judicial nos lleve a reflexionar sobre el tema ya puesto en discusión del fortalecimiento del Poder Judicial con exclusión de ingerencias políticas que deformen y prostituyan la administración de justicia.